No me extraña nada que los paises más desarrollados, o que es lo mismo, donde la máquina capitalista está bien engrasada y funcionando a tope, sean los que tienen los índices de obesidad más altos.

No es culpa de la gente obesa de que hayan adquirido unos hábitos alimenticios nefastos. Estas cosas no se enseñan en la escuela y las buenas recetas de la comida tradicional no son siempre tan buenas. Han sufrido transformaciones y secuestros. En USA por ejemplo, alli casi no tuvieron tiempo de hacerse y fueron enseguida secuestrados y apropiados por la industria. Eso se hace patente en los nombres mismos de sus comidas, que casi siempre identificables con la cadena de comida rápida que las crearon.

Aquí en Europa el problema no es tan grave, ya que aunque se estan perdiendo las costumbres culinarias por culpa del estilo de vida rápido de la ciudad y la falta de tiempo, se le sigue dando importancia a saber comer bien y las comidas tradicionales aún se pasan de generación a generación. Aun así la gran máquina de la industria alimentaria hace estragos y sí que se está empezando a notar que la gente tiende más a la obesidad, especialmente en aquellos paises donde las comidas tradicionales nunca han sido muy equilibradas.

Tras años de experimentación, la publicidad y el marketing sabe perfectamente como controlar el consumo de un cierto producto. No saben de moral, no les importan si los productos son buenos o malos sino si se vende cada año más. Esto ocurre en cualquier industria, pero en la industria alimenticia esto se traduce a un envenenamiento consciente de la población con el único propósito del beneficio.

Empecemos por los más evidentes. Las patatas fritas y chips de maíz en todas sus variedades, que están estudiadas igual que el tabaco para enganchar, aprovechan el subidon de serotonina causado por los carbohidratos. Los sabores artificiales buscan alargar aun más esa sensación de no poder parar de comer que tenemos cuando cogemos una bolsa de patatas o maiz, y siguiendo el simil del tabaco seguramente como la estricnina que le ponen a los cigarrillos.

Son lo peor ya que con una sola bolsa de patatas normal puedes comerte en un momento más de 400 calorías, lo equivalente a un buen plato de comida (un plato de spaghetti boloñesa por ejemplo). Sin embargo, la sensación saciante pasa rápido al crear un pico de insulina rápidamente en la sangre, y que te da la sensación de hambre nuevamente, con lo que seguro que terminarías comiendo otra vez lo que sea encima de eso. En los supermercados las patatas están siempre en las salidas de las cajas en sitios a la altura de la mano de cualquier niño y los paquetes son coloridos y llamativos, casi siempre con premio. Son anunciantes en televisión, prueba de la cantidad de dinero que mueve la industria dedicada a este tipo de producto. Las patatas son alimentos baratos y tienen mucho rendimiento económico, especialmente si consigues que la gente se enganche a ellas, incluso los anuncios invitan a eso “cuando haces pop ya no hay stop”. Las patatas no son malas en si, pero quieren que abuses de ellas y que gastes cada vez más y que este permanentemente en tu dieta.

Este mismo tipo de estrategia se podría trasladar a cualquier tipo de comida basura. Por ejemplo los refrescos gaseosos, como la coca-cola lo que yo llamo bombas de relojería, con azucar y cafeina muy elevadas, es el gran negocio convirtiendo agua en oro. El resto es enganchar mediante azucar que pide más azucar y la cafeina que también. Gastan chorros de dinero en publicidad y en el diseño de sus productos para ocuparse de que no te olvides de ellos. ¿No conoces a alguien que solo beba refrescos?

Pero claro, la misma gente que se engancha a las patatas o a los refrescos se pondrá después gorda, y entonces será cuando tendran que comprar alimentos para hacer la dieta. Todos los alimentos dietéticos son una gran mentira, pero engañan muy bien y por eso también pueden anunciarse en televisión. Su estrategia es siempre la de darte un alimento bajo en calorías, tan bajo que siempre te quedas con hambre, todo recubierto de chocolate, y hacértelo comprar en porciones que se correspondan a una comida incluso en el precio, de manera que te gastes el mismo dinero que en tu comida solo en ellos, comprándoles caja tras caja al ver que efectivamente, algo de peso estas perdiendo, pero al mismo tiempo iniciando el temido efecto yo-yo, de la reacción del cuerpo a la privación de alimentos.

Comer no es como echar gasolina a un coche. Los alimentos son algo psicológico también, y no hay nada que te sacie y haga setir el cuerpo mejor que una comida completa y equilibrada. No lo parece, pero si los alimentos están bien escogidos se pueden comer grandes volúmenes sin que tenga un nivel calórico superior que al de esas galletitas. Eso sí, seguramente tampoco tienen sabor a chocolate. ¿Algún problema con eso?

Siguiendo el tema de los alimentos dietéticos, hay también toda una serie de fabricantes de alimentos que aprovechan nuestra ansiedad constante por no engordar para posicionar sus productos dentro del mismo grupo y venderlos. Es el caso de los alimentos bajos en grasa o bajos en azucar. Es curioso que cuando un alimento contiene un nivel alto de grasa siempre te dicen bajo en azucar, como los quesos por ejemplo. Lo contrario también es cierto, si un alimento tiene un nivel alto de carbohidratos refinados o en otras palabras, azucares simples, siempre te dicen, “no tiene colesterol”, que es una grasa precisamente.

Dado que nunca puedes estar muy seguro de que no te están vendiendo gato por liebre o no te estan intentando enganchar a los carbohidratos o a las grasas, lo mejor es fijarse bien en lo que se compra. Una manera muy sencilla es mirandose el paquete del producto. Si ves que no pone información nutricional es que te ocultan algo. Casi siempre te pondrán los ingredientes de una manera muy vaga, como azucar o glucosa o aceite vegetal. Si un alimento dice exactamente lo que tiene no tiene nada que ocultar. ¿Por qué será que siempre salen en alimentos sin tratar, en los paquetes y latas de verduras, o en la leche? Parece mentira que aún aquí en España se vean tantos alimentos sin la información nutricional. Yo pienso que eso debería considerarse delito contra la salud pública.

Cuando mires la etiqueta de valores nutricionales fijate que los nutrientes esten bien equilibrados. No comas muchos alimentos que tengan más de 11 g de grasa por cada 100 gr (yo de esas cosas ni las toco, salchichas, embutidos…). No comas muchos alimentos cuyos glúcidos, azúcares o carbohidratos superen los 40 gr por cada 100 gramos, mucho menos los de 70 gr. No quiero decir que estos alimentos sean intocables, pero te aconsejo que no los incluyas en tu dieta diariamente.

3 Respuestas a “Cómo nos engaña la industria alimentaria”
  1. ISABEL dice:

    El abuso del consumo de la comida chatarra es ya un problema de salud pùblica a nivel mundial. Como Lic. en Nutriciòn trato directamente con pacientes, incluyendo niños pequeños, que dìa a dìa libran la batalla contra la obesidad y como indicas, medios de comunicaciòn y marketing.
    Los mexicanos estamos considerados como los consumidores nùmero uno de refrescos a nivel mundial…la mayor parte de los 100 millones de mexicanos que vivimos en el paìs, beben por lo menos una lata de refresco al dìa, incluso durante el desayuno, pues es ideal para acompañar toda la comida tipica mexicana que en su mayorìa es rica en grasas como son los tacos, tortas, quesadillas entre otros.
    El mayor problema se ve reflejado en la poblaciòn infantil…es increìble ver como niños de 1 año reciben de sus propias madres biberones llenos del famoso refresco de cola, o lo curiosos que se ven diciendo “coca” antes de decir “mamà”.
    Todo esto es un reflejo de una sociedad dormida que sigue lo que ve reflejado en la televisiòn y los medios de comunicaciòn, asì como la falta de leyes y normas que regularicen los alimentos existentes en el mercado, al igual que el nulo apoyo del gobierno para fomentar la educaciòn nutricional en las escuelas . http://echeverry82.blogspot.com

  2. Esther,

    te recomiendo encarecidamente que leas el libro de Morgan Spurlock “Don’t Eat This Book” (el mismo autor de la película Super-Size-Me).

    Una de las recomendaciones que contiene el libro es la de HUIR de los productos alimenticios que están en la zona central de los supermercados: los productos frescos suelen estar en las zonas periféricas o en una zona BIEN comunicada para reponerlo facilmente. Si no se puede reponer facilmente, es porque no hace falta, y seguro que el producto tiene una buena cantidad de conservantes.

    Un saludo,
    — Iñigo

  3. Dayana dice:

    Hola, tengo una duda. Me han dicho que si no somos equilibradas con nuestro organismo, luego es muy dificil poder bajar de peso. ¿Es cierto? Yo tengo 17 años y de casualidad enconte tu blog que es muy interesante, estoy estudiando medicina y me interesa mucho las informaciones de los alimentos. Yo soy de Uruguay y me gustaria que me respondieras ya que yo soy una de ellas que en verano se cuida y baja peso pero duarante el invierno los recupera muy facil. Tambien me gustaria que me dieras algunos consejos para que no me suceda. Muchas gracias… Dayana

  4.  
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